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miércoles, 16 de octubre de 2013

Ateo-Agnóstico


Por alguna extraña razón la palabra ateo tiene una connotación negativa. Decirse ateo suena mal y para la mayoría de la gente no creer en dios sigue siendo algo malo.

De allí deriva que surja la palabra agnóstico como una suerte de salvavidas para estas personas. Evitan definirse como ateos y usan esa otra palabra que suena tan bien y tan intelectual. Pero por lo general la usan mal.

Es hora de aclarar estos términos.

Contrariamente a lo que suele afirmarse ser ateo no es "no creer en Dios". Ser ateo es negar la existencia de dioses pero no por creencia sino por falta de evidencia. Parece lo mismo pero no lo es, ya que quien cree en algo es el religioso que sin evidencias afirma la existencia de su dios. En cambio el ateo no se basa en su fe o en una fe para afirmar que dios no existe.

La palabra agnóstico es generalmente mal utilizada. Se suele utilizar para designar a todo aquel que no es religioso ni ateo. El significado más preciso (si bien el término es amplio) define a aquellos que piensan que es inaccesible a las personas el conocimiento de lo divino y todo lo trascendental. En otras palabras, a los que sostienen que no se puede saber si dios existe o no.

Es una postura respetable como todas. Pero muchos la usan para ocultar otras posturas.

Hay quienes se dicen agnósticos pero al mismo tiempo afirman que lo más seguro es que dios no exista y que no hay evidencias del mismo. Esa postura es la misma del ateísmo, ya que afirma que no hay pruebas de la existencia de dios. Pero aún el más ateo de los ateos está abierto a cambiar su postura en caso de que esas pruebas racionales y científicas aparezcan, al igual que los agnósticos.
Por lo tanto, quienes afirmen que no hay pruebas de la existencia de dios y se dicen agnósticos son en realidad ateos.

También existen agnósticos que dicen creer en fuerzas superiores o en alguna entidad suprema. Eso los acerca a la definición de panteísta o deísta, pero no agnósticos.

Por lo tanto es necesario hablar con propiedad y no prestar a la confusión. Si uno afirma con un alto grado de probabilidad que no hay ningún dios es ateo. Que lo diga.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Dios no existe vs. No hay pruebas de dios

Muchos ateos cometen el mismo error de siempre. Afirmar tajantemente que dios no existe. Eso es un grave error. No porque dios exista, sino porque no se trata de eso el ateísmo.

El ateísmo se trata de demostrar la insuficiencia de pruebas de la existencia de dios (o dioses). Su existencia no puede demostrarse de ninguna manera. Y de eso se trata, de exigir pruebas para que quienes si creen en esas cosas las prueben.

Cuando se afirma que "dios no existe" el creyente puede argumentar con toda razón que quien lo afirma no conoce todo el universo ni ha abordado hasta el último rincón del mismo para afirmar eso. Lo cual no deja de ser una realidad y pone al ateo en la incómoda (e ilógica) posición de tener que comprobar una negativa universal.

Ahora, si uno afirma que en base a todos los descubrimientos científicos e históricos no hay ni un solo dato que sirva para comprobar la existencia de dios o de los dioses la cosa cambia, porque se invierte la prueba y es el creyente el que la debe demostrar.

Por lo tanto yo propongo que quienes nos consideramos ateos dejemos de usar la expresión "dios no existe" por la expresión "no hay pruebas que dios exista", lo cual es más lógico y cercano a la realidad.

lunes, 16 de septiembre de 2013

La tetera de Russell



Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aun por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.

Bertrand Russell