El principio fundamental del humanismo secular es una actitud crítica y escéptica ante los dogmas de cualquier tipo, llámese religiosos, políticos o sociales, a los cuales somete a un análisis racional para ser aceptados o rechazados. El humanista secular rechaza aprobar una creencia o tesis por "fe" o por autoridad y en su lugar apela al método científico, la razón crítica, la discusión democrática y la evidencia factual.
Los humanistas seculares afirman que los problemas humanos deben ser solucionados por los humanos y que es deber individual y colectivo la búsqueda de la mayor comodidad, satisfacción y desarrollo pleno de la especie.
La construcción de un sistema ético ajeno a los tintes místicos y religiosos es otro objetivo del humanismo secular. El mismo se logra gracias a la discusión racional y la experiencia, juzgándolo por su capacidad de mejorar el bienestar humano y la responsabilidad individual.
En pocas palabras, lo que nos debe guiar es el método científico, la postura escéptica y el método racional. Debe ponerse la razón por encima de todos los dogmas filosóficos, religiosos o metafísicos.
Yendo al caso del aborto el Manifiesto Humanista expresa claramente:
Décimo, los individuos no deberían ser indebidamente reprimidos, restringidos o coartados a la hora de ejercer un amplio espectro de elecciones personales. Esto incluye la libertad de pensamiento y consciencia –el inestimable derecho a cree o a no creer, la libertad de expresión y la libertad de seguir cada uno su propio estilo de vida, en la medida en que ello no prive a otros de ejercer sus propios derechos. Incluido en lo anterior se encuentra el derecho a la privacidad: [...] Las mujeres deberían tener el derecho a controlar sus propios cuerpos. Esto incluye la libertad reproductiva, la contracepción voluntaria y el aborto.
Los fundamentos para apoyar el derecho al aborto desde una óptica racional y humanista son los siguientes:
_El derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y que no haya leyes o instituciones que interfieran indebidamente.
_El no reconocimiento de ideas metafísicas y religiosas que tratan al cigoto, el embrión o el feto como un ser humano completo. Estas ideas no cuentan con ningún sustento científico.
Hasta más allá de los 20 meses el nonato no tiene ninguna capacidad de sobrevivir por fuera del vientre materno y no tiene tampoco capacidad cerebral. Es un manojo de células que está ligado completamente al cuerpo de su progenitora. Considerarlo una "persona" es un grave error. De hecho el aborto espontáneo (natural) es solo hasta la semana 20, a partir de allí es parto prematuro.
_Otras argumentaciones se corresponden con el ámbito moral. Pero ese no es el objeto de la discusión. Una cosa es la consideración moral que uno pueda tener sobre el aborto, lo cual es algo subjetivo. Otra cosa es el estatus legal del aborto, que por más que uno a nivel personal no lo considere correcto no quiera imponerle su moral a los demás y deje la posibilidad abierta, eliminando la posibilidad de que quien busque hacerlo lo haga por la vía legal y llevándola a hacerlo por medios insalubres y peligrosos. Eso es algo objetivo, y el Estado no debe tomar una posición subjetiva.
_La Organización Mundial de la Salud conoce el flagelo del aborto ilegal y emitió un documento con recomendaciones para llevar a cabo abortos de forma sanitaria y sin riesgos.
_Los "pro vida" recurren a pseudociencias para justificar su negativa a aprobar el derecho al aborto. Por ejemplo, además de recurrir a llamar "niño" a los embriones o fetos también hablan de un presunto "síndrome post aborto" que consiste en secuelas psicológicas en las mujeres que abortan, pero que no es considerado por ninguna entidad médica seria.
Por todo esto considero que la postura más racional, humanista y científica que se puede tener es apoyar la despenalización y legalización del aborto y su reglamentación con las correctas medidas sanitarias.